Historia(s) de España
La continúa
mirada disidente de Llorenç Soler
Alberto Berzosa
Camacho
Universidad Autónoma de
Madrid
Esa incógnita
España no más fácil Creación sobre
un trozo de universo
De mantener en pie Que vale más
ahondado que dejado.
Que el resto del planeta, ¿Península? No basta
geografía
Atractiva entre manos escultoras Queremos un paisaje con historia.
Como nunca lo es bajo los odios,
Jorge GuIllén (1994: 276) (1)
Durante las siguientes páginas nos proponemos llevar a cabo un estudio
centrado en la obra de uno de los directores marginales españoles más
reconocidos dentro y fuera de España: Llorenç Soler.
No abordaremos esta tarea centrándonos en su persona ni en su trabajo de una
manera global –ya que existe abundante bibliografía que se ocupa de ello (2)-, sino que aprovechando la reciente
aparición de su cortometraje Historia(s) de
España (2008), nos ocuparemos del análisis de este film
en profundidad, sirviéndonos de él al mismo tiempo como telón de fondo para
descubrir la particular y necesaria interpretación de España que Soler ha hecho
a lo largo de su carrera y hasta la actualidad. El estudio de esta obra permite
contemplar el pasado cinematográfico -y artístico en un sentido más extenso,
como pasaremos a ver seguidamente- de Soler con una amplia perspectiva y desde
un punto de vista que hace remarcar ciertas continuidades, las cuales son
resultado de una idea que vuelve recurrentemente: España. Por ello, a lo largo
de nuestro análisis haremos distintas referencias al resto de la filmografía de
Soler, para evidenciar mejor esa perpetua disidencia del concepto de España.
Este realizador
de origen valenciano ha sido a lo largo de su carrera profesional como
director, realizador, productor, free-lance, poeta, pintor y dibujante de
cómics (3) –entre
otras tareas emprendidas en 40 años de ejercicio- una referencia a tener en
cuenta por su visión alternativa o marginal de la situación que le tocó vivir
en cada momento, por ser un lúcido espectador de la realidad que se presentaba
en cada época, manteniendo la distancia necesaria para analizar las situaciones
de forma concreta, aportar perspectivas y delimitar caminos paralelos en cada
caso.
Al acercarnos al
trabajo de Soler, tal y como ocurre a menudo en la producción de todo gran
creador, encontramos una conciencia que se reconoce al verse enfrentada ante su
propia nación, con sus fantasmas históricos y los miedos e inquietudes que
estos provocan, configurando una parte esencial de la conciencia social de un
país. El tropiezo de Soler con España se hace palpable desde los primeros –y
muy diversos- trabajos por encargo, como Pirineos
de Lérida (1964) o Será tu tierra (1965), pasando por 52
domingo o El largo viaje hacia la ira, y hasta llegar a sus últimos films, como Conversaciones en la meseta con torero al
fondo (2007) o Historia(s) de
España (2008), de la cual nos ocupamos a continuación.
En Historia(s)
de España –su penúltimo film hasta la fecha (4),
Soler trabaja de forma directa con la Historia más reciente de España, vista,
una vez más, a través de su óptica personal. Decimos que aborda el tema de la
Historia “de forma directa”, ya que, aún de modo subjetivo, el propósito del
autor es hacer Historia, y conviene resaltar dicho aspecto debido a que, con el
resto de su filmografía, Soler contribuyó a configurar la Historia de España de
una manera indirecta, dotándola de memoria visual, de recuerdos, dando
testimonio de lo que ocurría en cada momento. Sin embargo, ahora es él mismo
quien organiza las imágenes para crear un discurso sobre la Historia de ese
país. Su discurso, sumado -como mínimo- al oficial (5), da sentido al plural de Historia(s) en el
título del cortometraje.
La obra que ahora
nos ocupa es resultado de una síntesis de las dos tendencias más fuertes de la
producción de Soler: militancia política y experimentación –ejemplificadas
respectivamente en Cantata de Santa María de Iquique (1975) y E-vidències (1981), por poner un ejemplo de cada una. En
ella el autor muestra su España en cinco actos, que presentan un cierto
orden cronológico, como veremos más adelante: 1) Por favor, no me pintes
más, 2) Por lo mucho que te quiero, 3) Caminos de hierro, 4) En
un lugar No-lugar y 5) No me olvides. No te olvido.
Al proceder a un
estudio más en profundidad del film, rápidamente nos percatamos de que Historia(s)...
goza de un interés especial, fundamentalmente si se la pone en relación con el
resto de la amplia filmografía de Soler, ya que en ella, además de crear su
propio discurso histórico plasmando mediante cinco pinceladas las distintas
tonalidades que configuran el rostro de su España, podemos reconstruir y
sintetizar lo que ha significado para el creador valenciano la idea de España
durante toda su carrera.

Fotograma de Historia(s)
de España,
Por favor no me
pintes más, Acto 1.
El primer rasgo
remarcable es que, a lo largo de la obra de Soler, el territorio español ha
sido un lugar de goce estético, tal y como se ve de forma directa en alguno de
sus documentales como Pirineos de Lérida (1964), o de manera más
indirecta en otros como O monte e noso (1978)
o Tierra entre tierra y mar (1982). En cambio, donde realmente destaca
este aspecto es en su obra pictórica. Esto se hace evidente en el primero de
los actos, Por favor no me pintes más, donde el autor nos da la clave de
uno de sus pensamientos más recurrentes sobre la españolidad: la sensualidad,
el mundo de las sensaciones. Para conseguir este efecto, presenta una evocadora
mirada de las secas tierras castellanas a través de diferentes planos de
paisajes sorianos pintados por él mismo. La banda sonora que acompaña la
sucesión de cuadros va enumerando los distintos colores que se utilizan para
pintar las amplias llanuras, y las viejas murallas. Es partiendo del mundo del
color y la expresión plástica como el director indica que España es una idea
que entra por los sentidos, un ente de inspiración sensible.
Al comenzar
su documental eligiendo el tema de las artes, y viendo cómo el relato se
desarrolla a posteriori, creemos poder datar el momento histórico al que hace
referencia este primer acto en los treinta primeros años del siglo XX, época en
la que España disfrutó de momentos de gran desarrollo en lo que se refiere a
las artes plásticas, con la emergencia de figuras como Pablo Picasso o Gris, de
los que podemos reconocer influencias directas en la obra pictórica de Soler,
principalmente de sus respectivas fases cubistas (Martí-Rom–García
Ferrer, 1996: 82).

Fotograma de Historia(s)
de España,
Por lo mucho que
te quiero, Acto 2.
El siguiente
acto, Por lo mucho que te quiero, es el más corto en duración y está
construido mediante imágenes de archivo, montadas en una sucesión de secuencias
de bombardeos. El título hace referencia a un sentimiento de triste orgullo que
en ocasiones lleva al sacrificio de vidas humanas, y sin duda el momento
histórico al que alude el autor en esta ocasión es la Guerra Civil. La solución
irremediable de la guerra “por lo mucho que se quiere a España” puede ser
atribuida al bando sublevado fascista –ya que fue en nombre de su amor a los
valores tradicionalmente españoles, que pensaban perdidos, por los que
comenzaron una guerra. Por otro lado, el título puede perder este sentido
irónico si lo pensamos desde el otro bando, el republicano, defendiéndose de la
agresión por amor a lo construido hasta entonces en aquel país. Estos “dos
amores a España” -uno que destruye y otro que protege, uno irracional y
devastador, otro lógico y constructivo- se sitúan aquí como protagonistas del
conflicto armado.
El orgullo que es
capaz de destruir constituye la segunda impresión que la historia reciente de
España ha grabado en la memoria de nuestro autor, y podemos verlo ya expuesto
en una de sus obras más críticas, Antisalmo
(1977), representado junto a los valores que llevan a él y que fueron
institucionalizados durante el franquismo. En este film, Soler denuncia la
asociación histórica del poder militar y la Iglesia católica, tomando ejemplos
visuales de la Guerra Civil. Todo ello se ve enfatizado por medio de un poema
del autor, en el que se hace explicito el orgullo de matar en nombre de Dios:
“Oh Señor, te damos gloria porque en tu nombre saqueamos la Tierra y sembramos
la Muerte, impunemente. Amén” (Soler: 85).

Fotograma de Historia(s)
de España,
Caminos de hierro, Acto 3.
Al igual que
hemos visto en este segundo acto, en el tercero Soler vuelve a utilizar
imágenes de archivo, pero esta vez de su propia producción. Caminos de
hierro, recupera las imágenes del documental Largo viaje hacia la ira
(1969) en las que numerosos trabajadores llegan con sus familias a la estación
de Sants en Barcelona procedentes de pueblos como
Guadix, Motril, Antequera, etc. Dichas imágenes del año 1966 suponen un ejemplo
de las migraciones internas en busca de trabajo que estaban sucediéndose en
España hacia la mitad de la década e los 60 (Carr,
1990: 713), y en ellas vemos reflejado el tercer rasgo con el que Soler
identifica España en su obra: la lucha ante la adversidad, la supervivencia. Se
trata de una actitud que Soler ha encontrado en numerosas ocasiones y así lo ha
reflejado con ejemplos diferentes, ya sea en el mundo del toreo retratado en 52
domingos -film en el que muestra cómo los niños más desfavorecidos de las
zonas suburbiales de Barcelona o del Barrio Chino de esa misma ciudad buscan en
esta tradición hispana una salida a su situación de miseria- (Soler, 2002: 35)
o en el de los gitanos en su film Gitanos sin Romancero, donde el
realizador da cuenta del modo en que sobrevive este pueblo ante los continuos
acosos de las “fuerzas del orden” (6) (Soler, 2002: 77). La lucha por salir adelante
está muy ligada al interés del autor por todos los marginados, lo sean por el
motivo que sea. Es este interés el que le lleva a buscar esas situaciones
límite en las que la gente debe hacer lo posible por sobrevivir.


Fotogramas de Historia(s)
de España, Un lugar no-lugar, Acto 4.
En el cuarto
acto, Un lugar no-lugar, encontramos el capítulo más elaborado del film Historia(s)
de España. Se trata de un montaje paralelo de secuencias recuperadas de El
Altoparlante -documental realizado por el autor en 1970- y material nuevo,
grabado en 2008 en el antiguo poblado de Cubillos, Soria, ahora abandonado.
Mientras las imágenes se van sucediendo, oímos discursos de Franco hablando
primero sobre la política y después sobre la situación y el papel del campo en
el desarrollo de España. Una vez más, como ya hiciera en El Altoparlante,
Soler utiliza este recurso estilístico para mostrarnos la irrealidad del
mensaje del dictador; aquí encontramos pues, el cuarto sentimiento que la idea
de España produce en nuestro realizador: la confusión, la sensación de pérdida.
Las secuencias
grabadas en Cubillos son aprovechadas para demostrar la vacuidad del discurso
franquista que no se correspondía con la realidad de estos pueblos y sus
habitantes. Hasta hoy llega -en forma de casas, iglesias y establos abandonados-
la herencia del glorioso presente de España que Franco difundía, mientras la
realidad era que el campo estaba siendo deshabitado en busca de trabajo y
mayores posibilidades en las grandes urbes. Al mismo tiempo debemos indicar que
esas personas, que el autor intercala entre los planos del poblado y que vemos
en blanco y negro, son los habitantes del No-lugar, un país de ficción,
inexistente, configurado a golpe de perorata por el gobierno fascista.
La idea de
deslocalización no solo se encuentra con anterioridad en El Altoparlante,
sino que Soler intentó hacer lo mismo, aunque de manera específica dentro del
mundo obrero, en su cortometraje Seamos obreros (1970), donde, por medio
de rápidos y poco convencionales movimientos de cámara en el interior de una
fábrica consigue transmitir el
sentimiento de desconcierto y pérdida que experimentaban los empleados en sus
centros de trabajo (Soler, 2002: 49).

Fotograma de Historia(s)
de España,
No me olvides. No
te olvido, Acto 5.
Llegamos así al
quinto y último acto, No me olvides. No te olvido, donde, primero en
blanco y negro y después en color, Soler va superponiendo planos de paisajes
mientras la cámara va girando, de modo que parece que éstos van mutando,
dándonos al mismo tiempo una amplia perspectiva del campo castellano. La banda
sonora, compuesta por tres voces (Anna Turbau, Montse
Planas Soler y Llorenç Soler) que leen
ininterrumpidamente cartas de personas que se han ido del pueblo y han escrito
a los que aún viven en él, aporta al montaje de las imágenes el peso suficiente
para lograr la quinta impresión que España produce en Soler: la resignación de
los que parten y el añoro de otro tiempo y lugar.
Las mismas
emociones pueden encontrarse en algunas obras de Soler de las que ya hemos
hablado, como Largo viaje hacia la ira o Será tu tierra (1965),
donde trata el tema de los emigrantes que habitan las zonas periféricas de
Barcelona. Al acercarse a su entorno, y ver el modo de vida que tenían, podía
sentirse lo que ahora el realizador nos muestra a través de las cartas que
otros en su misma situación enviaron.
Historia(s) de
España supone una exteriorización de lo que significa la
idea España para Llorenç Soler. A través de esta obra
hemos asistido a la elaboración de un único retrato del rostro de un país
realizado utilizando cinco estilos diferentes. El autor los ha empleado
divididos en cinco actos, tras cuyo detenido análisis, hemos podido ir
siguiendo las huellas de lo que para él ha sido España durante toda su carrera
cinematográfica, y que ahora muestra de manera conjunta atribuyendo a cada
episodio un sentimiento: la sensualidad, el triste orgullo, la lucha por la
supervivencia, la confusión y la resignación de los que parten. El resultado
final de la obra es, otra vez, la necesaria mirada de Soler, que contrasta aún,
como lo hizo a lo largo del tiempo, con la del discurso oficial que tiende a
ser más optimista, con la vista puesta en el presente y el futuro, sin recordar
muchas de las vivencias pasadas que aún están en la memoria de muchos habitantes
de ese país, y que les lleva a mirar, cuando echan la vista atrás, hacia una
suerte de No-lugar, del cual Soler no se resigna a dejar de hacer mención. No
se puede seguir avanzando sin volver a situar todo lo pasado en su justo lugar,
y para ello son inevitables discursos como el que hemos encontrado en esta
película.
Notas
1. Extracto del poema “Despertar español”, incluido
en la antología Mientras el aire es nuestro (Guillén, 1994: 276). Volver
2. Las referencias pueden encontrarse adjuntas en el
apartado de Bibliografía. Volver
3. Todo lo relativo a las diversas actividades
artísticas de Soler, así como ejemplos de sus poemas, sus dibujos o sus oleos
pueden encontrarse en el libro escrito por Martí Rom
y Garcá Ferrer (1996). Volver
4. Llorenç Soler ha
terminado recientemente Fragmentos de un discurso (2008), una reflexión
personal sobre Mayo del 68 y su herencia en nuestra sociedad. Volver
5. Al utilizar el término ‘oficial’ aplicado a un
determinado discurso histórico, estamos haciendo referencia a la línea
argumental que se pretende objetiva y elegida mediante el consenso, suele ser
empleado por las instituciones gobernantes a la hora de explicar un determinado
hecho histórico o simplemente explicar la situación presente. Volver
6.
Se
respetan las comillas que Soler ha utilizado en la trascripción de un texto de
la película en referencia al acoso sufrido por la comunidad gitana (Soler,
2002: 77). Volver
Bibliografía.
Carr, Raymon, 1990. España 1808- 1975.
Barcelona, Ariel.
Guillén,
Jorge, 1994. Mientras el aire es nuestro. Cátedra, Madrid.
Marti Rom - J.M. García Ferrer, 1996. Llorenç Soler. Barcelona, Associació d’enginyers industrials
de Catalunya.
Romaguera, Joaquín y Llorenç Soler, 2006. Historia crítica y documentada
del cine independiente en España: 1955-1975. Barcelona, Laertes.
Romaguera, Joaquín, 1983. Cataleg de films disponibles parlats o retolats en catalá 1982-1987. Barcelona,Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura, 1983.
Soler, Llorenç, 2002. Los hilos secretos
de mis documentales. Barcelona, CIMS.
Sitios web
recomendados:
www.lorenzosoler.com/
http://www.blogsandocs.com/
http://www.edualter.org/cine.htm