Año IV, número 7, noviembre 2009    

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Universidad de Buenos Aires

 

Defender la sociedad

 

Leonardo Sai

Universidad de Buenos Aires

 

El silencio es una forma de mentira. Los pueblos silenciosos enferman y mueren. Cuando nadie discute, el orden está mejor protegido. Pero mejor aún estaría sin seres vivos. Hay países donde desaparecieron las protestas, donde cada uno cumple ordenadamente su deber... En muchos casos, la explicación es que ya no corre sangre por las venas de los pueblos. ¿Será esta tranquilidad la que buscamos?

 

Mi testimonio

Alejandro A. Lanusse

 

Rechazo el desvarío del Gobierno acusando a esos trabajadores argentinos, a esos patriotas de golpistas. Es un error político, estratégico, histórico y doctrinario

 

Eduardo Duhalde

La Nación, 3/06/2008

 

La “yerra” es la acción de marcar el ganado con un hierro al rojo vivo, en cuyo extremo lleva el logotipo del propietario. Su finalidad es nada menos que establecer legalmente la propiedad sobre la hacienda. Hay un registro completo de las mismas en la Dirección de Marcas y Señales, una dependencia del Estado que se encarga de controlar todo lo referido a este tema… hay otros que prefieren hacer la yerra en público, organizada como un espectáculo… Entonces la yerra deja de ser una tarea y se convierte en la fiesta de la argentinidad, porque cada hombre de campo siente renacer al gaucho que lleva adentro y que no puede sacar a la luz en circunstancias en las que la tecnología, la moda urbana o la presión comercial se imponen a las antiguas tradiciones en el modo de vestir. Puede decirse que aquí la yerra es un congreso de gauchos… Una yerra pública, en cambio, es una forma de compartir su ganancia con aquellos que participan del espectáculo, es una forma de dar gracias a Dios por lo recibido como fruto del trabajo, su trabajo.  Nosotros simplemente debemos valorar la decisión del ganadero de realizar una yerra de tranqueras abiertas. Sin pretenderlo se trata de un acto en defensa de las tradiciones gauchas. En otras palabras, la yerra es la más pura y completa vigencia de argentinidad.

 

3ª Año, Escuela Nº 32; General Lucio V. Mansilla, Formosa;

Primer Premio del Concurso Rincón Gaucho en la Escuela

Publicación Rincón Gaucho; 2006

(Ministerio de Educación junto al diario La Nación y Fundación Cargill)

 

La yerra, un congreso de gauchos

Gabriel Ermácora

 

 

Nos proponemos investigar a partir de una sucinta selección de segmentos noticiarios extraídos de los diarios La Nación, Clarín, La Opinión entre Octubre de 1975 y Octubre de 1977, cómo, en la superficie informativa (1), se va desplazando un conflicto (paro ganadero de Sociedad Rural Argentina y Federación Agraria Argentina) de relaciones de fuerza de distintos actores sociales —superficie fragmentada en cuyo sustrato, sostenemos, se urdió la secuencia que el actor denominado oligarquía pampeana (2) organizó en pos de un proyecto orgánico de poder— en cuya puja se discuten proyectos políticos diferenciados, sostenidos en valores y sentidos muy divergentes, para consolidarse hacia 1976-1977, como un problema de orden moral que involucra la salud de la institución familiar, en especial, la residente en la urbanidad (3), en tanto se pretende protegerla, informarla, de la ‘amenaza subversiva internacional’. En esa superficie, donde los imaginarios organizan, en su tensión especular (4), personajes pintorescos (el hombre de campo, la subversión, etc.) la lucha política organiza las alianzas de clases y los grupos que, una vez en el poder adornan la acumulación de capital con el representativo calidoscopio de las iconografías del mundo rural. El imaginario industrial-salarial-sindical, la apropiación simbólica que el peronismo hizo de la política industrial, será liquidado a partir de la muerte de Perón en 1974. “La Familia” a quien interpela los editoriales de La Nación, una abstracción cercada por la amenaza “subversiva”, aterrorizada, disciplinada por una pedagogía mediática que le proporcionó legitimidad a una sentencia exitosa que repitió con la fuerza del sentido común: “por algo será(5).

 

El objetivo del montaje de enunciados que presentamos es descubrir algunos rasgos de ese pasaje, contextualizar aquellas relaciones de fuerza (6), presentar el comportamiento clave, en este período, de ese actor escurridizo denominado “oligarquía pampeana, para, finalmente, analizar algunos elementos ideológicos observables a partir de esos desplazamientos en los fragmentos escogidos.

 

Se trata de la presión política de la oligarquía pampeana, a través de las entidades que se mencionan en los segmentos informativos escogidos (no sólo la SRA, sino ésta en alianza con otras entidades que le fueron eficaces), es decir, el modo en que se oponen al gobierno (por ejemplo, la negación a la negociación y al acuerdo se observará cuando no acepten diálogo alguno con el Ministro de Economía, Antonio Cafiero) bajo una fuerte influencia desestabilizadora, al tiempo que enarbolan “las banderas del hombre de campo”, activando un imaginario rural de sacrificio y entrega por la Patria. En forma antagónica, especular, se va dibujando otro imaginario: una urbanidad donde crece “la subversión”, y que será funcional al imaginario oficial de 1976 para la “defensa de la salud de La Familia” “defensa del Ser Nacional”, permitiendo sumar elementos de legitimación a una política económica de re-primarización de la economía, es decir, una vuelta al modelo agro-exportador y a la especulación financiera por parte de grandes grupos económicos (oligarquía diversificada) que constituyen la dirección de aquella oligarquía pampeana.

 

El imaginario unificado (“Campo y Subversión” o “Ser Nacional e Infiltración subversiva”), presente en Octubre de 1975, como bloque “El campo” se va constituyendo en forma especular respecto de otro imaginario, esto es “una urbanidad donde crece la subversión”, y que será —es nuestra hipótesis central y conductora— funcional al imaginario plasmado hacia 1976 como “defensa de La Familia”. En este sentido, si en “la urbanidad” crece “la subversión” y “la subversión” es un imaginario pleno de “sindicato, fábrica, militantes, hippies, sociedad de consumo, vida fácil, hedonismo, nihilismo ateo, marxismo leninismo, mini faldas, centros urbanos, pelos largos, etc.”, entonces, el imaginario más afín al Proceso no es éste porque éste implica, necesariamente, la referencia, tácita o explícita, al trabajador, al obrero, es decir, a la industrialización (al consumo que habilita la época) y la referencia a la industrialización es una referencia al peronismo ya que, como bien afirma Daniel James (1990) es el peronismo quien se apropió de la industrialización como símbolo. Y el símbolo Industrialización es también un proceso de acumulación de capital basado, en 1973, en el proyecto político peronista como alianza entre la burguesía nacional- el sindicalismo organizado (CGE-CGT) y el capital extranjero (Capitalismo Dependiente Asociado). Y esta alianza social, política y económica no sólo supone la consolidación de un régimen de acumulación sino la cristalización de valores y sentidos vividos por esos grupos sociales: Industriales, Trabajadores, Sindicalistas, Militantes, etc. La historia de estos valores y sentidos sea, quizás, los imaginarios en torno al 17 de Octubre de 1945. Lo cierto es que esos valores y sentidos, y los imaginarios dispuestos por esos actores sociales (trabajadores, industriales, sindicalistas, etc.) serán para la dictadura terrorista “la subversión” misma.

 

El imaginario rural es útil a la presión desestabilizadora, ejercida por la oligarquía pampeana hacia 1975, a través de sus entidades representativas, y cuya afinidad, hacia 1976, permite elementos de legitimación para una determinada política de re-primarización de la economía. El imaginario de “el hombre del campo” es, básica y fundamentalmente, un efecto del golpe de estado instaurado en 1976 por diversos actores, entre ellos, la Sociedad Rural Argentina. Finalmente: Los valores y sentidos que el contenido imaginario de esa ideología manifiesta en Octubre de 1975 son los que se consagran en 1976 bajo la dictadura militar.

 

De esos valores y sentidos, vehiculizados como ideologías, daremos algunos elementos de análisis: Agrarismo; Liberalismo; Edad moderna como decadencia; Apartidismo; Tesis de la conspiración universal.

 

Secuencias

 

Jorge Aguado, titular de CARBAP, no se equivocaba cuando decía un 6 de Octubre de 1975, en referencia al paro ganadero del 19 al 29 de septiembre de ese año:

 

Digamos nuestras verdades sin temor a la represión material ni a la compulsión ideológica... no es ni será ni la primera vez ni la última vez que la verdad perforará la coraza dura, pero negativa, de la demagogia... No fue ni la primera ni la última vez: El paro total de ventas ganaderas no fue preparado por ninguna central poderosa y única de los productores o empresarios; ni los controlaron piquetes de huelga amenazadores que cortaran los caminos o impidieran el acceso a ferias o mercados, ni necesitó de presiones o recursos materiales cuantiosos como hoy se estila para algunas movilizaciones colectivas de moda... De ninguna manera pretendo insinuar que los productores hemos de organizarnos políticamente bajo un régimen que arrancando de lo gremial que hoy tenemos quiera conducir a los hombres de campo a verse atados a una tendencia partidista cualquiera que sea... Luchamos por la libertad de comerciar nuestra producción... que se respete nuestra libre iniciativa en nuestros campos sin mandato del Estado o de la burocracia oficial. Si defendemos el derecho de propiedad y la libre disponibilidad de nuestros bienes, comenzando por la tierra, queremos trabajar con asesoramiento si es necesario, pero según nuestra determinación...

 

El 11 de Octubre del mismo año, La Nación en su sección rural titulaba “Nada de lo que se le saca recibe La Pampa Húmeda”. Se trata de declaraciones de Guillermo Brizuela, Presidente de la Sociedad Rural de Gral. Pico:

 

La empresa rural, como se sabe, sufre las consecuencias de una baja o nula rentabilidad debido a que su producción carece del precio adecuado y justo... El hombre de campo vive y se mueve con austeridad. En la ciudad se asustan porque sube el precio de la carne pero lo mismo nos sucede a nosotros cuando vamos a comprarla al pueblo más cercano... Mientras el hombre de campo se sacrifica y desalienta, otros se enriquecen y lucran con su trabajo honrado y de todos los días... A la Pampa Húmeda se le ha sacado de todo: carne, cereales, y la riqueza de la tierra. En compensación, no se le ha devuelto nada... (La Nación, 11/11/1975)

 

Una editorial del mismo diario titulada “La grave crisis del campo” hace referencia a la medida de fuerza basada en suspender ventas de ganado vacuno, ovino, porcino en todo el país. La medida tuvo 10 días de extensión en septiembre y llevaba 18 en octubre, ya se preveía el desabastecimiento:

 

Desde el comienzo de la gestión de la administración actual se advirtió una manifiesta tendencia a procurar una redistribución del ingreso a costa, entre otros, del agro, a punto tal que una de las primeras acciones trascendentales en materia económica dispuso una rebaja del 20 % de los precios de ganado, la fijación de valores máximos de comercialización del mismo y de la carne y el aumento correlativo de los impuestos a las exportaciones del producto... la sanción posterior por parte del Congreso de la Nación de los proyectos enviado por el Poder Ejecutivo sobre las leyes de carnes y granos de fuerte contenido intervensionista y estatista generó “tropiezos en la producción”... de las perturbaciones derivadas del monopolio estatal son testigos los sucesivos responsables del manejo del Tesoro y de la política financiera... mientras se esperaba una decidida acción oficial en torno a este tema, se continúa con los precios máximos hasta hace muy poco y ahora, cuando aconsejaba eliminar los que aún existen, la Secretaría de Comercio vuelve a formular planes para re implantarlos... Con posterioridad al cambio del primer equipo económico se sucedieron varios otros que si bien pudieron morigerar algunos problemas altamente conflictivos, en especial los de alto contenido ideológico, no lograron frenar el deterioro general. Hoy, ante las gravísimas perspectivas existentes, la conducción económica ha adoptado algunas medidas y proyectado otras, como la fijación de nuevas precios agrícolas, nuevas paridades cambiarias para la carne y productos lácteos... Sin embargo, ellas no tienen dentro del sector, la profundidad requerida para revertir la grave crisis agraria.

 

El 18 de Octubre de 1975, La Nación bajo el titulo “El Campo ha llegado a su hora límite” publica una entrevista a los presidentes de la Sociedad Rural de Dolores, Tapalqué y Rauch, quienes esgrimen sus quejas de la situación penosa de “el campo”: “siendo que la del sector agropecuario es mala, la de cría peor. Sobre la situación del trabajador rural, destacan y exaltan su actitud expresando: “nunca pidieron salarios especiales por vivir en condiciones adversas o por realizar su trabajo en situaciones extremas de clima”. Critican la política de precios del gobierno, congelados desde 1973: “...resulta nefasta la fijación de precios políticos, los que al hacer desaparecer la ya baja rentabilidad de la empresa rural la llevó a una total descapitalización, privándola de toda posibilidad de re-inversión, mejoras e incorporación de nuevas tecnologías”. Irazuzta afirma:

 

Nuestras críticas frente a la situación a que nos han llevado se hacen más duras por una doble motivación. En primer término, las autoridades nacionales no escucharon las críticas ni los reclamos del sector. Fuimos ignorados y en segundo término porque hubo un propósito deliberado desde las esferas oficiales de deteriorar la imagen del hombre de campo. En efecto, el ejercicio de la función pública es usado para menoscabar su figura, haciéndolo aparecer como un señor privilegiado que usufructúa el esfuerzo colectivo... la realidad del apoyo unánime de todo el país al paro ganadero demuestra que no es el fruto de la decisión de un grupo de dirigentes sino que constituye la expresión más categórica del clamor de las bases. Es decir, que los dirigentes y sus bases sienten en la misma forma la situación que padece todo el sector de la producción agropecuaria (La Nación, 18/10/1975).

 

Es el turno de Cabellero: “Los precios que se pagan al productor están lejos de la realidad y es tan poco eficaz la “expropiación” que sufre que no alcanza a cubrir el déficit presupuestario. El desequilibrio es muy grande y perjudica a los productores por dos lados: no nos pagan lo que realmente vale la producción y la inflación nos devora” (La Nación, 18/10/1975). Los cuatro refieren al Poder Ejecutivo como responsable directo de la situación a través de su Ministerio de Economía. También piden ayuda al Estado para que realice obras de infraestructura.

 

El diario La Opinión afirma: “Fue ratificado el estado de alerta de los productores. La noticia indica que la SRA y FAA han alertado a los productores a que deben mantenerse en contacto con las entidades de base... Los problemas comunes unieron a los ganaderos(18/10/75). Se explica que desde 1974, el Mercado Común Europeo, limitó, en julio, las importaciones de ganadería argentina. A pesar de la división histórica entre criadores e invernaderos la baja rentabilidad de su principal producción unificó a los distintos ganaderos en una lucha común. Más allá de esa “unidad en la acción” permanecen sin mayores variantes las diferencias de intereses, determinado por el distinto poder relativo que criadores e invernadores poseen en la actividad, frente a continuas pujas desde 1930 a la actualidad. El 25 de Octubre del año referido, Clarín titula “El agro cumple la medida de fuerza”. Se trata del primer día de paro ganadero. Se advierte que podría extenderse ante falta de respuesta oficial; Adhesión de la SRA, de CRA y de FAA. Todos, en reunión con Guido Di Tella, Secretario de Programación y Coordinación Económica, exigen: mayores ingresos, mejor trato impositivo, traslado de precios internacionales a los productos: Ante la negativa del gobierno de dar a conocer nuevas medidas, el paro se extiende hasta el 10 de noviembre.

 

En la sección Rural se publica una entrevista a Julio Calvet, vicepresidente de CARBAP. Afirma que: “el mercado no es libre, que se han librado los precios pero que se mantienen las cuotas de faena; que no se permite el libre juego de la oferta y la demanda...” (Clarín, 25/10/1975). Otro titular, afirma que la CRA ratifica la decisión de mantener el paro de comercialización ganadera hasta el 10 de noviembre; rechazan la convocatoria al diálogo del Ministro de Economía, Antonio Cafiero, porque no aceptan discutir problemas agropecuarios con la CGT y la CGE: manifiestan que el sector agropecuario no tiene problemas laborales por lo que no puede involucrarse en una tregua social; ratifican el lock out; Reclaman “un precio compensatorio para la hacienda que les permita seguir produciendo La CRA y la FAA tienen otra vez la representación en el campo, manifestación de la unidad gremial, juntas convocaron al paro. La crisis ganadera se ubica en el centro de los reclamos de las entidades agrarias...” (La Nación, 25/10/1975).

 

Clarín (28/10/75) deja traslucir las consecuencias: “Primeros efectos en Liniers del paro ganadero”. En la página 13 de la sección Economía: “Una gran disminución que se registró en el mercado de Liniers al cumplirse la cuarta jornada del paro ganadero dispuesto por CRA y FAA... CARCLO respondió al Ministro Cafiero ante declaraciones de éste que responsabilizaban al sector rural de actuar sólo persiguiendo intereses propios en detrimento de los nacionales”. La Opinión (28/10/1975) titula “Endurece su posición el sector ganadero embarcado en el paro”. La noticia hace referencia al paro de 18 días en el contexto del deterioro de los precios que se obtienen por exportación de carne vacuna, motorizada, entre otros aspectos, por el cierre de las importaciones de carnes del mercado común europeo. El 28 de Octubre La Nación titula “El sector agropecuario en su quinto día de paro”. La síntesis de la noticia señala:

 

El paro de comercialización ganadera impulsado por CRA y FAA adquiere una gran relevancia al ser acatado por la gran mayoría del sector agropecuario. La declaración de este paro descolocó a las autoridades del área que no pudieron hasta hoy encontrar un acuerdo, a partir de la negación de las entidades rurales que lo llevan a cabo de sentarse a dialogar y negociar. Ante esta situación, desde algunos partidos políticos que actúan en el Congreso, se pretende interpelar al Ministro de Economía y al Secretario de Agricultura y Ganadería... (La Nación, 28/10/1975).

 

Un artículo del mismo diario, el 8 de noviembre, hace mención al éxito del paro dispuesto por CRA y FAA: “Una manifestación de protesta que no se agota con el paro. El artículo menciona que dicho éxito se debió no solo a las situaciones de angustia que vive el sector sino también al afianzamiento de una conciencia gremial que hasta ahora no había logrado comprometer la voluntad del hombre de campo...” (La Nación, 8/11/1975)

 

El 5 de Octubre de aquél año era el Día del Arma. En la Escuela de Comunicaciones en Campo de Mayo, presidiendo la ceremonia el Comandante General del Ejército General de Brigada, Jorge Rafael Videla, junto al Presidente de la Comisión del Arma, General de División Eduardo J. Catán expresa:

 

Existen otros valores sobre los que se edifica la capacidad técnica... tienen carácter permanente. Son inmutables, cualquiera fuera el progreso alcanzado. Me refiero al amor a Dios y a la Patria, la conducta ética y moral y la disciplina militar... Siempre este grupo de valores ha tenido importancia... más aún en tiempos difíciles que vive país... en que pareciera que flaqueara la voluntad para implantar las medidas necesarias para defender la Patria del ataque que esta sufriendo. Ataque que está dirigido a cambiar el Ser Nacional y a modificar la escala de valores espirituales que poseemos... Y es triste tener que reconocer que además se percibe un deterioro, día a día, de todos los valores que el orden público debe mantener y defender la sociedad y en el orden privado debe sostener y cultivar la familia...

 

Un año y nueve meses después, una editorial del diario La Nación (4/7/1977) titulada “Situación actual de la familia” hace referencia a las declaraciones formuladas por televisión por el Secretario de Estado del Menor y la Familia sobre la responsabilidad paternal en la conducción de los hijos; hace hincapié en aquellos que han abdicado “su misión con el consecuente deterioro de las conductas filiales en cuyo extremo se encuentran la drogadicción, la delincuencia juvenil y subversiva”. El artículo afirma:

 

Creemos que es real la declinación del rol paternal en una proporción de casos; También es verdad que hay confusión de criterios en otros y disminución general de la autoridad, como en diversas instancias de la vida... Nuestra Edad Contemporánea ha promovido el cambio en todos los niveles. En su comienzo fue como una bola de nieve y dominable, a medida que creció se fue escapando del control humano... La familia hoy no vive aislada. Lejos de ello, radicada en la más alta proporción en el medio urbano, se encuentra en el punto de intersección de variadas líneas de transformación. Nuevas filosofías, renovadas concepciones científicas, desarrollo prodigioso de la tecnología, acoso de los medios de comunicación social, atracción sutil de la publicidad, modificación de roles masculinos y femeninos, disminución de la autoridad paterna y aumento del poder juvenil... en el núcleo de la familia organizada se desea reequilibrar la marea del desorden. Necesita ser ayudada por otras instituciones... la prédica y la acción de los dirigentes tienen que funcionar de manera armónica. La demagogia, la inflación y las incitaciones a la vida fácil y placentera de la sociedad de consumo son desmoralizantes… la salud familiar, piedra de clave que sustenta fuertemente el arco de la sociedad (La Nación, 4/7/1977).

 

Ese mismo día, otra editorial de La Nación, “Automaticidad en unas actitudes”, en referencia a un grupo de activistas –a quienes denomina como espíritus sensibleros-, de derechos humanos que tomaron por sorpresa un local de la CEPAL en Chile, proclamando una huelga de hambre hasta tanto el gobierno informe sobre el paradero de compañeros desaparecidos, haciendo una analogía con una protesta similar en Washington, la editorial suscribe: “...Tales movimientos de protesta están enderezados a señalar como héroes a secuestradores o autores de homicidios de personas inocentes... la automaticidad de tales acciones de preparación evidente, minuciosa y calculada... una de las tantas artimañas destinadas a promover una agitación nihilista...” (La Nación, 4/7/1977).

 

Un día después, el martes 5 de julio de 1977, el diario nos informa que el Coronel Rafael De Piano (V Cuerpo del Ejército) ante 100 personas en el Teatro Municipal de Bahía Blanca, integradas por autoridades civiles, eclesiásticas, fuerzas de seguridad, policiales, invitadores representativos de la ciudad, realizo una disertación donde alertó a la población “sobre una acción clandestina o abierta, insidiosa o violenta, que pretende alterar y destruir el orden vigente e imponer el propio basado en una escala de valores diferentes...”. A tres meses de aquella noticia, en su columna, “Politics and Labour” del Buenos Aires Herald, James Neilsen escribe:

 

Digan lo que digan acerca de los gobiernos militares, es imposible negar que son morales. Puede encogerse el producto bruto, marchitarse los salarios y el consumo de vino y cerveza caer a niveles sin precedentes, pero la moralidad florece.  En el momento en que viene marchando un gobierno militar, los buenos guardianes grises de la moral pública salen subrepticiamente de los lugares en que se escondían durante los pecaminosos años de gobierno civil para ponerse a cubrir carne desnuda y deshacerse de cuadros indecentes. A los cines se les prohíbe exhibir películas que podrían suponer buenas ganancias y se clausuran las revistas que atraen a los lascivos. Los anunciantes también tienen que tomar precauciones, como descubrieron la semana pasada los vendedores de jeans, prendas que plantean una amenaza insidiosa a la moral desde Moscú hasta Buenos Aires. Nada menos que treinta y tres tiendas en que se publicitaban los jeans Robert Lewis mediante fotos del trasero elegante de una joven desfachatada, fueron clausuradas por la Municipalidad por su atrevimiento. La Nación, a salvo, gracias a la vigilancia municipal, del peligro de perderse en el camino de la tentación, exhaló un suspiro colectivo. El verano se acerca, que las mujeres se vistan con túnicas que las cubran hasta los tobillos (23/10/1977).

 

¿Cuál es la relación política y social que traman estos segmentos de la historia de nuestro presente? Nos interesa analizar qué fue políticamente trabajado hacia 1975 y afianzado sistemáticamente, a partir de marzo de 1976. Dicho en otros términos: Si entendemos por ideología un sistema de ideas cuyo contenido imaginario desencadena una confrontación polémica a partir de los problemas de la política y de la sociedad y cuyo objetivo es la realización de valores y sentidos desde el poder político, entonces: ¿Qué valores y sentidos (concretados en lo ideológico, es decir, en sistemas de ideas y en imaginarios) se refuerzan hacia 1976-77 teniendo en cuenta la confrontación suscitada por las relaciones de fuerza económicas, sociales y políticas expresadas en aquellos fragmentos entre septiembre y octubre de 1975 con Isabel Perón en plena licencia?

 

Contexto 1974/75/76

 

Cuadro de texto:  El regreso de Perón, luego de 17 años de exilio, concreta tres hechos: acuerdo con las agrupaciones políticas, bases para una convivencia partidaria, apoyo a políticas “nacionales” y “populares”. Alcanza, al margen del gobierno, el acuerdo que buscaba Alejandro Lanusse. Perón formaliza el FREJULI (constituido por el peronismo, el “desarrollismo” de Frondizi, la democracia cristiana, el conservadurismo popular, desprendimientos del socialismo y del radicalismo, algunos partidos provinciales), que obtuvo el 49.5 % de los votos. Asume Héctor Cámpora. Se agudizan los conflictos internos del peronismo: Socialismo Nacional vs. Burocracia sindical; Patria Socialista vs. López Rega (7). Amnistía de presos políticos. La clase media y los sectores empresariales reclaman una conducción pacificadora. Perón retorna definitivamente el 20 de junio de 1973. Masacre de Ezeiza. Campora y Solano Lima renuncian, muerte del líder sindical José Ignacio Rucci. Asume Raúl Lastiri. La fórmula es Perón-Perón. La otra fórmula, Ricardo Balbín- Fernando De la Rúa había sumado algo más del 24% de los votos.

 

Cuadro de texto:  El proyecto de Perón implicaba el fortalecimiento del poder estatal frente a los actores sociales y económicos, como recurso para disciplinar a las fuerzas Armadas (FFAA). Proponía una democracia integrada que encauzara los conflictos sociales, controlara las relaciones entre trabajadores y capitalistas, garantizara la estabilidad política. Sin embargo, los conflictos gremiales no disminuyen. Las mejoras salariales desbordaron el Pacto Social (esto es, el acuerdo entre las organizaciones de trabajadores —CGT—; los empresarios —CGE—; y el Estado —Perón) firmado en junio de 1973. Los empresarios argumentando descensos en las tasas de ganancia, cuestionaron el Pacto, acentuaron la flexibilidad de los precios y las prácticas especulativas, eludieron controles de precios, acapararon mercancías, apelaron al contrabando. Mientras tanto, el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) ataca una guarnición del Ejército en Azul; Perón impulsa una reforma al Código Penal para enfrentar a la subversión; diputados de la JP (Juventud Peronista) renuncian; Perón acusa de “imberbes” a los Montoneros. Muere el 1° de Julio. El país, en pleno infierno.

 

En septiembre de 1974, la izquierda peronista decide enfrentar directamente al gobierno pasando a la clandestinidad. Recrudece la actividad guerrillera y la violencia de la derecha se multiplica. López Rega adquiere preeminencia sobre Isabel Perón. Acontecen los asesinatos de Rodolfo Ortega Peña, Silvio Frondizi, Atilio López. En lugar de una “estrategia de convergencia” impulsada por Perón, la política que se establece es un accionar basado en el sectarismo y el aislamiento.

 

Desde octubre de 1974 hasta el fin de la administración peronista, las relaciones entre el gobierno y la gran burguesía agraria experimentaron un notorio agravamiento. A pesar de que la renuncia de José Ber Gelbard abría, según la SRA, “el camino a un deseable reencuentro entre el gobierno y el agro”, la política de ingresos de sus sucesores, al entender de esta entidad, continuó perjudicando a dicho sector. En consecuencia, con la excepción del breve mandato de Celestino Rodrigo, la SRA se opuso a la gestión de todos los demás equipos que ocuparon el Ministerio de Economía hasta marzo de 1976. A juicio de la SRA, la política “populista” de defensa del salario real conducía a la hiperinflación, por lo que era necesario restringir los ingresos de los sectores asalariados incrementar los precios relativos de los productos agrarios para estimular su exportación.

 

Las demostraciones de oposición a la política gubernamental comenzaron a multiplicarse. A principios de 1975, se concretó la formación de una entidad coordinadora de los sectores propietarios agropecuarios integrada por la SRA, CRA, CONINAGRO. En marzo de 1975, esas organizaciones dispusieron una suspensión de la venta de carne vacuna en disconformidad con la política vigente. Ante la reticencia de la SRA a seguir impulsando medidas de fuerza, la CRA y la FAA se comprometieron a realizar nuevas huelgas de productores ganaderos. Estas organizaciones, con la adhesión de la SRA, llevaron a cabo un paro ganadero de diez días de duración. Nuevamente, a fines de octubre y principios de noviembre, las mismas entidades patrocinaron otra paralización de las tareas comerciales del agro, que se prolongó durante dieciocho días. En el seno de la APEGE, la SRA desempeñó un papel relevante liderando una parte significativa del empresariado y contribuyendo al escenario propiciatorio del golpe.

 

El comportamiento de la FAA (organización que, originariamente, nucleaba a pequeños y medianos productores rurales) tuvo aspectos sinuosos. Enrolada en la CGE, pareció dispuesta a acompañar la orientación de la política de Gelbard. La suspensión de los trámites de los juicios de desalojo de arrendatarios y aparceros rurales, la apertura de líneas de créditos para facilitar la adquisición de tierras por parte de los antiguos tenedores precarios desalojados por leyes anteriores, el estímulo de las actividades de las cooperativas que operaban en la producción y comercialización de productores agropecuarios, la prohibición al capital extranjero de realizar inversiones en la actividad rural, etc.; estaban en línea con los reclamos de la entidad. Sin embargo, al igual que las Ligas Agrarias y la Unión de  Productores Agropecuarios de la República Argentina, no movilizó a sus afiliados en defensa del equipo económico. Por otra parte, el mantenimiento de niveles de precios agropecuarios declinantes no satisfizo las expectativas de sus afiliados. En julio de 1975, cuando se iniciaba el período de crisis económica y de rápido desgaste político que llevaría al golpe de Estado, la entidad se retiró de la CGE.

 

A mediados de 1975, tanto la izquierda peronista como los sectores empresariales y políticos vinculados a Gelbard, acusado de comunista, eran excluidos de la lucha por el poder. Las coincidencias entre jefes sindicales y el gobierno duraron poco. Isabel Perón y sus asesores no querían negociar con otras fuerzas sociales y políticas. En junio de 1975 asume Celestino Rodrigo (vinculado a López Rega) al frente del Ministerio de Economía. Instrumenta medidas de fuerte impacto inflacionario, intenta debilitar a lo insostenible el poder de los jefes sindicales, sujeta el aumento del salario a topes fijados: El Rodrigazo (8). El 7 y 8 de Julio hay un paro general de 48 horas. El desenlace es una victoria de los jefes sindicales. Rodrigo y López Rega renuncian. Para asegurarse en el poder, Isabel Perón se recuesta en las Fuerzas Armadas. Hacia Octubre del 1975 (teniendo en cuenta que desde febrero el Ejército se encontraba combatiendo una guerrilla rural en Tucumán) los Montoneros realizan un asalto al cuartel del Regimiento 29 de Infantería en Formosa. El presidente interino Ítalo Luder (la Presidente estaba de licencia por enfermedad) eleva al Congreso el proyecto de creación de un Consejo de Defensa Nacional y de Seguridad Interna. En diciembre el Ejército revolucionario del Pueblo (ERP) intenta el copamiento del Batallón Depósito de Arsenales 601 de Monte Chingolo. El ERP sufre 100 bajas, y constituye su ocaso. Isabel Perón retorna en noviembre a sus funciones. El involucramiento de la Presidente junto a figuras del lopezrreguismo, en un escándalo por malversación de fondos acentúa la oposición a su presencia en el gobierno tanto dentro como fuera del peronismo. La investigación del ilícito en el Congreso Nacional precipitó la ruptura del bloque oficialista y la formación de un bloque peronista antiverticalista que privó al gobierno de la mayoría en la Cámara de Diputados. La mayoría de los líderes de la CGT y buena parte de las 62 Organizaciones se oponían a Isabel Perón. Hay una presión muy fuerte para lograr su alejamiento: las elecciones se adelantan para Octubre de 1976.

 

Entre 1971 y 1972, la transformación agrícola comenzaba a cambiar de eje. Sin abandonar el camino de los cambios técnicos, se inició en ese momento un proceso de sustitución de cultivos. Entre los cambios tuvo lugar el desarrollo del cultivo de la soja. A partir de esos años, la soja comenzó un avance acelerado, que la convertiría en pocos años en una de las principales fuentes de ingreso de divisas para la Argentina, dada su creciente incidencia en las exportaciones (Rapoport; 2000) La soja se transformó en el eslabón entre las semillas mejoradas y los agroquímicos, permitiendo el desarrollo de diversas variedades seleccionadas para las distintas regiones agro ecológicas. Su cultivo se vinculaba a las recomendaciones agronómicas, la disponibilidad de herbicidas e implementos agrícolas específicos y la posibilidad de combinarla con nuevas variedades de trigo de ciclo corto, que permitían la obtención de una segunda cosecha por año (9). Este desarrollo se prolongó a lo largo de la década del ‘70, incluso durante el gobierno peronista, con un crecimiento del 23% entre 1972 y 1974. El incremento se verificó en todos los grupos de cultivos. Este crecimiento se debía a un aumento de los precios internacionales de las materias primas; el resultado de la campaña 1972-1973 también muestra un incremento importante en los volúmenes de producción. Por el contrario, en 1974-1975, la producción como los precios tuvo un comportamiento desfavorable.

 

En ese marco, considerando que el Estado se apropiaba de una porción mayor del ingreso agropecuario, el ahorro del sector comenzó a disminuir a partir de 1974, pero la inversión siguió aumentando un tiempo más a pesar de ello. Fue el efecto de ambas variables lo que dio por resultado una reducción del excedente agropecuario, es decir, de aquella parte del ahorro que no se reinvierte. En ese sentido, los efectos de la política peronista no afectaron en el corto plazo a la producción agrícola sino más bien a las posibilidades de reciclaje de la renta obtenida por los productores hacia alternativas de inversión financiera.

 

Mientras tanto, en Nochebuena, Videla da su ultimátum, exhorta a los civiles a buscar una salida política negociada para solucionar los problemas del país. La embajada de Estados Unidos, según la desclasificación de documentos secretos enviados por el embajador Robert Hill al Departamento de Estado, reveló, al menos con un mes de anticipación, que dicha institución sabía que el golpe militar sería sangriento, que salvo el Ministerio de Economía, todo el resto se integraría con militares, que el Congreso sería disuelto, que los partidos se opondrían hasta último momento, que la gestión militar propiciaba intereses norteamericanos en el país. Antes del cumplimiento de esos noventa días, Antonio Cafiero naufraga ente la imposibilidad de contener la lucha por la distribución del ingreso, las demandas salariales de los jefes sindicales, el desinterés de APEGE (Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias) que intentaba crear un clima de caos y desestabilizar la economía: en febrero, la APEGE hace un paro de veinticuatro horas; fue el primer paro general llevado a cabo por empresarios. Los guerrilleros secuestran empresarios, los parapoliciales secuestran guerrilleros. Los productores rurales hacen paros ganaderos suspendiendo el envío de hacienda a los mercados, Cafiero es soplado. Kissinger, Secretario de Estado, garantiza el reconocimiento diplomático del futuro gobierno militar.

 

En la madrugada del 24, no solo la Casa Rosada estaba vacía.

 

La revancha del bloque dominante

 

Cuadro de texto:  ¿Cuál era la propuesta de fondo del peronismo en el 73’? Se trataba del rol del Estado en tanto impulsor y garante de una asociación entre el capital extranjero y la fracción dinámica de la burguesía nacional que condujera el proceso de industrialización, reconociendo la necesidad de implementar una redistribución del ingreso hacia los asalariados. El rumbo estratégico adoptado por el peronismo implicaba que, a mediano plazo, debía producirse una redefinición del papel y de los ingresos de los grandes terratenientes pampeanos y una redefinición de la oligarquía diversificada (10) en su relación privilegiada con el Estado y en su significativa inserción industrial. El énfasis puesto en la necesidad de expandir las exportaciones industriales, los acuerdos establecidos con países latinoamericanos y del bloque socialista, se encaminaba a brindar sustentabilidad externa a la industrialización, debilitando el papel estratégico de las ventas externas de los productos agropecuarios. Entonces, la necesidad de imponer un nivel significativo de retenciones a las exportaciones agropecuarias resultaba acuciante no sólo para garantizar a los ingresos fiscales sino también para reducir el impacto sobre los costos de las remuneraciones de la mano de obra industrial. Esta estrategia económico-política se denomina capitalismo asociado (11): capacidad para integrarse con el capital extranjero y, al mismo tiempo, redimensionar y subordinar al conjunto de la oligarquía pampeana (Basualdo, 2006) ¿Cuál fue la política de Perón respecto de la oligarquía pampeana, la viaja clase dominante, la fracción no diversificada, aquella que privilegió intereses puramente agroexportadores, atados a viejos restos de intereses británicos colonialistas, desechando, derrotando, políticamente, al único plan —nos referimos al Plan Pinedo, proyecto de fracción diversificada— que podría haberles garantizados una salida ante al irreversible agotamiento del modelo agroexportador, situándolos en un amplio horizonte de crecimiento derivado de las extensas posibilidades de desarrollo que tenía la actividad industrial, ubicándolos como actores medulares del nuevo bloque dominante (Aspiazu, Basualdo, Khavisse, 2006)) en tanto proyecto alternativo dependiente de la nueva potencia imperial, o sea, Estados Unidos?

 

El interlocutor privilegiado de Perón fue el capital extranjero industrial que había consolidado su predominio económico a partir de la profundización de la sustitución de importaciones durante la gestión del desarrollismo. Como bien afirma Eduardo Basualdo (2006):

 

Si se considera el planteo original del peronismo, esto hubiera implicado la emergencia de un nuevo proyecto en clave anti-oligárquico (12), tras el cual se habría convocado a la movilización popular como medio para garantizar la subordinación de esa fracción dominante. Sin embargo, nada de esto ocurrió porque se asumió que la oligarquía estaba debilitada y, por lo tanto, se evaluó que con esgrimir algunas propuestas económicas (como el impuesto a la renta potencial de la tierra) y modificar los precios relativos era suficiente para garantizar un incremento de la producción de bienes salario que generara divisas y consolidara la distribución progresiva del ingreso... Este dramático error estratégico fue el resultado de una lectura estructural en la que se sobredimensionó la importancia de una serie de procesos relativamente recientes (el aceleramiento de la industrialización desde mediados de los años sesenta, la acentuada trasnacionalización de las empresas norteamericanas y la agresiva política imperial de EE.UU. en la región) y se subestimó la trascendencia de la clase social que fundó el Estado argentino moderno, la oligarquía pampeana. No menos relevante, pero quizás más comprensible, es haber obviado lisa y llanamente la existencia de la oligarquía diversificada, a pesar de que esta fracción de clase había accedido a la conducción de la clase terrateniente en su conjunto durante la etapa de consolidación de la industrialización (y, finalmente, condujo el bloque social interno dominante a partir de la dictadura militar que se inició en marzo de 1976)... Estas distorsiones de fondo impidieron a los sectores populares contar con los elementos para aprender la idiosincrasia del golpe militar. En efecto, esta carencia parece haber asumido una notable importancia, ya que quien hilvanará las alianzas —con otros integrantes de las fracciones locales dominantes y fundamentalmente con el capital financiero internacional— para plasmar un nuevo patrón de acumulación durante la dictadura militar, será precisamente la oligarquía pampeana, la clase social que se suponía disgregada o debilitada después de varias décadas de industrialización y extranjerización de la economía interna.

 

Cuadro de texto:  Para Perón la oligarquía pampeana, y las fracciones dominantes, debían ser, como mínimo, redimensionadas, debían dejar de ser la rueda maestra de la economía argentina. La oligarquía pampeana vio como amenaza inminente y posible que el proyecto peronista requiriera que la fracción que la conducía, la oligarquía diversificada, fuese desplazada por la burguesía nacional y que los grandes terratenientes se subordinaren a un nuevo patrón de acumulación (papel de proveedores de divisas y garantes de la redistribución del ingreso) cerrado con los acuerdos CGE y CGT, la promoción industrial, el impuesto a la renta normal potencial de la tierra. ¿Qué hicieron entonces? Cohesionaron a las fracciones dominantes planteando, como salida a la instauración de “una nueva Cuba”, el golpe de Estado. Ejercieron una doble y específica agresión a la estructura consolidada entre la clase trabajadora (ataque mediante el terrorismo de estado) y la burguesía nacional (ataque mediante la instauración de una valorización financiera)

 

A través del golpe militar de 1976 la vieja clase dominante pudo hilvanarse a sí misma en el proyecto orgánico común en el cual confluyeron la fracción diversificada de la oligarquía con la fracción diversificada del capital extranjero (que condujo la segunda fase de la industrialización sustitutiva, durante el desarrollismo de Frondizi) ocupando el centro del proceso de acumulación en tanto base material-social de la dictadura militar (Azpiazu, Basualdo, Khavisse, 2006).

 

Dicho de otro modo: el capitalismo asociado conducido por la burguesía nacional constituía el proyecto político, en todo caso, del desarrollismo, de Frondizi, y fue el único proyecto de poder de la clase media, de conducción de la sociedad, de organizar una especie de industrialización sin Perón. Ese proyecto, bajo un gobierno democrático fue derrotado. En su lugar, emergió su versión financiera, bajo la dirección autoritaria de Onganía. El peronismo del 73’ se propuso (CGE-CGT) re-conectar la vía del desarrollo capitalista dependiente asociado bajo su fracción doméstica de pie y pujante. El modelo 1976-2002 acabó, definitivamente, con ella y, así, con la clase trabajadora en su conjunto. A pesar de este rotundo aplastamiento, renació, a pulmotor, incipiente, en el breve período de sustitución de importaciones durante la gestión del Presidente Néstor Kirchner, desde el 2003 al 2007, creando 3 millones de empleos, de los cuales 1.5 eran basura.

 

Nos disponemos ahora al análisis de algunos elementos ideológicos registrados en aquellas piezas informativas; el imaginario dispuesto no es sino el polvo de batalla de esa relación política, social y económica tejida por la oligarquía pampeana.

 

Agrarismo, liberalismo, apartidismo

 

Son rasgos esenciales que impregnan los segmentos seleccionados. Se trata de la orientación que debía darse a la economía nacional, más allá de su conducción diversificada en la industria: “El hombre de campo vive y se mueve con austeridad; A la Pampa Húmeda se le ha sacado de todo: carne, cereales, y la riqueza de la tierra. En compensación, no se le ha devuelto nada...”. Esto no se reduce al liberalismo económico de la SRA sino que lo enuncia. Tiene que ver con la constitución de un imaginario legítimo que permita decir: la riqueza de la tierra es de quienes la producen. No decía otra cosa el agrarismo extremo del nacionalismo restaurador (Buchrucker, 1987) de J. Meinvielle en los años ‘30: “... en un régimen económico ordenado, la producción de la tierra y sus riquezas debe obtener primacía sobre la producción industrial, la vida del campo sobre la vida urbana”. El Símbolo que le corresponde a este régimen es el Hombre de Campo, un humano de extrema laboriosidad, portador de Justicia, y de verdades sinceras y objetivas: “la verdad perforará la coraza dura, pero negativa, de la demagogia...” Un Hombre Austero, ser consciente de sí, transparente, incapaz de engañar a “masas cautivas”: “El paro total de ventas ganaderas no fue preparado por ninguna central poderosa y única de los productores o empresarios; ni los controlaron piquetes de huelga amenazadores que cortaran los caminos o impidieran el acceso a ferias o mercados, ni necesitó de presiones o recursos materiales cuantiosos como hoy se estila para algunas movilizaciones colectivas de moda...”. El Hombre de Campo, sujeto que clama “Libertad” frente a la opresión elefantiásica del estatismo insaciable: “Luchamos por la libertad de comerciar nuestra producción... que se respete nuestra libre iniciativa en nuestros campos sin mandato del Estado o de la burocracia oficial”; El Hombre de Campo, un ser que jamás se dejará tentar por la corrupción de la demagogia partidaria: De ninguna manera pretendo insinuar que los productores hemos de organizarnos políticamente bajo un régimen que arrancando de lo gremial que hoy tenemos quiera conducir a los hombres de campo a verse atados a una tendencia partidista cualquiera que sea...”. El Hombre de Campo, pura inmolación es pos de la Patria: “Mientras el hombre de campo se sacrifica y desalienta, otros se enriquecen y lucran con su trabajo honrado y de todos los días...”.

 

En estos elementos funcionando juntos hay un Otro especular: “la Ciudad” “El Hombre Urbano” una especie de ser parásito que succiona la riqueza de La Tierra; que vive del sacrificio y la entrega de esos verdaderos patriotas que, levantados desde muy temprano soportan las asperezas del clima, Héroes que nunca pidieron salarios especiales por vivir en condiciones adversas o por realizar su trabajo en situaciones extremas de clima y pese a todo, hacen La Patria, ese Suelo, del cual él, Hombre suburbano, vampiro individualista, no es más que un mero usurero y cómodo gozador: Desde el comienzo de la gestión de la administración actual se advirtió una manifiesta tendencia a procurar una redistribución del ingreso a costa del agro. La Ciudad succiona toda la libido de la Tierra, chupa y devora toda la rentabilidad, tiempo de vacas esqueléticas: La empresa rural, como se sabe, sufre las consecuencias de una baja o nula rentabilidad; Un Estado entrometido que no “deja hacer”: “las leyes de carnes y granos de fuerte contenido intervensionista y estatista generó “tropiezos en la producción”... de las perturbaciones derivadas del monopolio estatal son testigos los sucesivos responsables del manejo del Tesoro y de la política financiera..”. Este Hombre que todo lo da sin pedir nada a cambio, encima, tiene que soportar que lo ignoren, que lo maltraten, que todo el aparato de poder ensucie su imagen: “Fuimos ignorados... hubo un propósito deliberado desde las esferas oficiales de deteriorar la imagen del hombre de campo. En efecto, el ejercicio de la función pública es usado para menoscabar su figura, haciéndolo aparecer como un señor privilegiado que usufructúa el esfuerzo colectivo...”

 

Se va configurando un calidoscopio condensado en ese fresco, ese personaje El Hombre de Campo, la voluntad del hombre de campo; Representante genuino del sector y del clamor de las bases; Reserva moral de La Patria.

 

La Edad Moderna como Decadencia

 

Nuestra Edad Contemporánea ha promovido el cambio en todos los niveles. En su comienzo fue como una bola de nieve y dominable, a medida que creció se fue escapando del control humano... La familia hoy no vive aislada. Lejos de ello, radicada en la más alta proporción en el medio urbano, se encuentra en el punto de intersección de variadas líneas de transformación. Nuevas filosofías, renovadas concepciones científicas, desarrollo prodigioso de la tecnología, acoso de los medios de comunicación social, atracción sutil de la publicidad, modificación de roles masculinos y femeninos, disminución de la autoridad paterna y aumento del poder juvenil... en el núcleo de la familia organizada se desea reequilibrar la marea del desorden. Necesita ser ayudada por otras instituciones... la prédica y la acción de los dirigentes tienen que funcionar de manera armónica. La demagogia, la inflación y las incitaciones a la vida fácil y placentera de la sociedad de consumo son desmoralizantes… la salud familiar, piedra de clave que sustenta fuertemente el arco de la sociedad. La pestilencia de la Era se encuentra en la Ciudad, espacio prostituído y prostituyente, hedonista, materialista, nihilista y ateo. Espacio del pecado y de las mini faldas. La modernidad es un signo de la decadencia; la democracia, un signo del ascenso de débiles y discapacitados. Hay una metafísica reaccionaria que condena desde la tecnología y su uso y abuso, pasando por la sociedad de consumo, hasta la existencia misma del mundo urbano: es una férrea condena al cosmopolitismo de las grandes urbes. Una metafísica aldeana, la provincia del Ser. La sociedad ejemplar yace en la Edad Media, por su integridad, por la cohesión de todas sus partes, por el matrimonio entre el poder terrenal y el divino, por la proliferación de frailes, por la permanente invocación de cada cosa al Señor, por la conjunción entre Caballeros de la Espada y mensajeros de la Cruz, por la bendita Cruzada, por Santo Tomás. Si no es eso, es Nihilismo, una nada pestilente que se desparramó y creció como bola de basura, como gelatina atea, como gangrena subversiva marxista-leninista. Occidente se juega su destino: la conspiración es subversiva, zurda, judía, nihilista e internacional: ...Tales movimientos de protesta están enderezados a señalar como héreos a secuestradores o autores de homicidios de personas inocentes... la automaticidad de tales acciones de preparación evidente, minuciosa y calculada... una de las tantas artimañas destinadas a promover una agitación nihilista... En su libro Guerra Contrarrevolucionaria (1965), el filósofo Jordán Bruno Genta escribe:

 

El Imperialismo internacional del dinero, el imperialismo ideológico del materialismo ateo consiste en la entrega democrática de la Patria al Comunismo ateo por medio de elecciones libres; no será a la sombra de la Unión Popular como en Chile, pero sí del peronismo y del radicalismo reunidos en la Hora del Pueblo... O por la corrupción de las costumbres por obra de los medios de difusión y los espectáculos públicos que acosan a la población. Se sumerge a la infancia y a la juventud en una turbia atmósfera pansexualista que la estraga y exaspera. Uno de sus frutos de muerte es la legión de hippies con su rebeldía esteril, su extravagancia y abandono, su libertad sexual sin vanos escrúpulos, su horror al esfuerzo y a la disciplina, su vulgaridad y presunción inagotables. Están contra todo, pera para nada. Es una forma de nihilismo sistemático camuflado de mesianismo terrenal. El nihilismo hippie es una forma de desintegración por abandono, indiferencia y disipación...

 

La familia será el núcleo a ser protegido. Habrá que higienizarla del flagelo subversivo.

 

La tesis de la conspiración universal

 

La tesis según la cual existiría un enemigo único, en el fondo, disfrazado en lo diverso de sus manifestaciones el marxismo ateo, el nihilismo ateo, la subversión internacional, el comunismo ateo, etc., se remonta al pensamiento contrarrevolucionario europeo: el Enemigo acecha, es el peligro izquierdista; su objetivo es la destrucción de todos aquellos valores y leyes elementales sin las cuales el hombre pierde la relación con la Naturaleza y con Dios y la capacidad de construir un orden verdadero... La Subversión es el fantasma que recorre Occidente como una acción clandestina o abierta, insidiosa o violenta, que pretende alterar y destruir el orden vigente e imponer el propio basado en una escala de valores diferentes... Las Fuerzas Armadas tienen el deber ético y moral de ser la institución salvaguarda de los verdaderos valores de este país, los pastores del “Ser Nacional” porque existen otros valores sobre los que se edifica la capacidad técnica... tienen carácter permanente. Son inmutables, cualquiera fuera el progreso alcanzado. Me refiero al amor a Dios y a la Patria, la conducta ética y moral y la disciplina militar... Siempre este grupo de valores ha tenido importancia... más aún en tiempos difíciles que vive país... en que pareciera que flaqueara la voluntad para implantar las medidas necesarias para defender la Patria del ataque que esta sufriendo. Ataque que está dirigido a cambiar el “Ser Nacional” y a modificar la escala de valores espirituales que poseemos... Y es triste tener que reconocer que además se percibe un deterioro, día a día, de todos los valores que el orden público debe mantener y defender la sociedad y en el orden privado debe sostener y cultivar la familia... El objetivo de La Subversión no solo es político sino metafísico, espiritual, religioso: Intenta modificar el sentido y los valores de nuestras vidas; una guerra de guerrillas que busca trastornar el orden vigente trasplantando valoraciones importadas del internacionalismo artero, extranjerizante, desmoralizante y nihilista.

                                                   

Conclusiones

 

Aquella doble ofensiva a la cual hacíamos referencia significó también agredir violentamente, valores y sentidos imaginarios de la sociedad urbana; nicho de la infiltración “subversiva”, enemigo interno público número uno. Se trataba de construir un país re-primarizado, sin comisiones internas ni delegados, sin revueltas universitarias, sin fábricas, bien concentrado, con “plata dulce”: un país, políticamente “seguro”. Ese terror produjo una fisura en el relato que nos hacemos respecto de nuestra propia experiencia. Hablar de “Dictadura Burguesa Terrorista Unificada” (Horowicz, 2005) es todavía, para algunos/as, una vehemente adjetivación. Todavía se habla de “Subversión” al momento de hacer la historia del presente. Pensar con los conceptos de quienes sometieron el cuerpo al terror es la mayor derrota con la vida que tenemos. Ésta debía ser purificada en salvaguarda de los auténticos valores —oligárquicos— la Patria (la tierra), la Familia (13) (agraria), la Tradición (Católica Apostólica Romana) del país.

 

En el fondo, y sin duda alguna, lo que estaba en juego era el “Ser Nacional”. Y El Proceso procesó el lenguaje político de ese “Ser Nacional”; lo disecó, en el Nombre del Padre, de todo lo que tenía de vital, de carne, de masa, de poder social herético, de negro, de murga. En otras palabras: derrotó al descamisado, al cabecita, al asalariado. Nos dejó un gauchito de vacas flacas, un “hombre de campo”, que solo puede existir en la negación alucinatoria de quienes, en plena masacre, fueron felices con un mundial, felices con avivar una guerra.

 

Festejaban, por cierto, un naciente y actual modo de Ser.

 

Notas

 

1. Por superficie informativa entendemos la organización de los enunciados que se presentaran en este trabajo, esto es, el recorte elegido de titulares y noticias. Consideramos que los diarios, los noticieros, los medios de comunicación en general, no reflejan la realidad sino una parcialidad que, en todo caso, lo que evidencia son luchas de fuerzas subyacentes. ¿Cuáles fuerzas? ¿Cuáles luchas? Implica investigar cada caso. en este trabajo se trata de la oligarquía pampeana. Volver

 

2. Por oligarquía diversificada entendemos los grupos económicos cuyo origen se remonta a la época del modelo agro-exportador y a la primera etapa de la industrialización sustititutiva, aunque algunos pocos se integraron en la segunda etapa de sustitución de importaciones, que se conformaron en tanto Capitales sobre la base de la fracción de la oligarquía que se diversificó y expandió hacia la producción industrial (Bunge y Born; Braun Menéndez y Garovaglio y Zorroaquín, a los que se agregaron más tarde, durante el ‘30 y el ‘40, otros grupos económicos formados en la actividad industrial o en la explotación petrolera (Celulosam Astra, Perez Compac), cuyo comportamiento ha sido estudiado por el sociólogo Miguel Khavisse y los economistas Eduardo Basualdo, Enrique Arceo y Daniel Aspiazu; diferenciando conceptualmente con el término oligarquía pampeana a los grandes terratenientes burgueses que concentraron grandes cantidades de tierras y se formaron y consolidaron, como demuestran los estudios de Jorge Sábato, como clase dominante en el período 1880-1914 (en este sentido burguesía terrateniente en Sábato es equivalente, en los estudios de Basualdo, a oligarquía pampeana, salvo que éste reserva el término, estrictamente, burguesía y, específicamente, burguesía nacional para aquella que a través de la política industrial peronista surge a través de la CGE en 1953) Sostenemos esta diferenciación porque, a pesar de la clara racionalidad empresarial de ese actor (de allí el significante Diversificado) la denominación Oligarquía tiene el peso simbólico, histórico, e imaginario de constituir un concepto que hace referencia implícita a la base primigenia (la hacienda), genealógica, de un poder caracterizado por su concentración y la angosta base social (burgueses, hacendados) que lo conforma, esto es, por la exclusión en su ejercicio efectivo de la mayoría de la sociedad; se trata de un tipo de ejercicio de dominación pasible de ser ejercida, conducida, por clases, fracciones, grupos sociales (incluyendo redes familiares); basado en valores como linaje, tradición, raza, ocio, dinero, cuyo accionar captura al Estado, específicamente, al Senado como garante principal del pacto oligárquico entre dominios provinciales, regionales. Volver

 

3. Con “urbanidad” no hacemos referencia a poblaciones de todo el país que habitan en centros urbanos (poblaciones con 2000 y más habitantes) sino al imaginario de las urbes. Urbanidad es aquí teatro, cine, sociedad de consumo, rock and roll… todo el escenario del despliegue íntimo de la subversión. Volver

 

4. Definimos “imaginario rural” como una serie de imágenes que van desde el “hombre de campo” a la definición estrictamente demográfica de “centro rurales” (ver nota nº4). Definimos imaginario urbano” como una serie de imágenes que van desde el concepto abstracto y sin dimensiones espacio-temporales de “la Ciudad” a la definición estrictamente demográfica de “centro urbano” (ver nota nº4) En ambos, hablamos de “imaginarios” como una serie de representaciones sociales que tienen legitimidad suficiente para cristalizarse en el sentido común y que se reproducen de modo acrítico. Hablamos de tensión especular porque consideramos que a cada imaginario se le contrapone otro: “El campo” vs. “La ciudad” o “imaginario rural” vs. “imaginario urbano”. En suma: consideramos que la tensión especular, con un otro antagónico, es una propiedad inherente, una categoría, del concepto mismo de imaginario en su aplicación sociológica como “imaginario social”. Volver

 

5. Dicho en los términos del discurso de la subjetividad (psicoanálisis): se analiza el desplazamiento (metonimia) de un conflicto político, su procesamiento (condensación) en tanto metáfora (discursos morales de la Dictadura); pasaje cuya lógica es la forclusión (concepto elaborado por Jacques Lacan para designar un mecanismo específico de la psicosis por el cual se produce el rechazo de un significante fundamental, expulsado afuera del universo simbólico del sujeto. Cuando se produce este rechazo, el significante está forcluido. No está integrado en el inconsciente, como en la represión, y retorna en forma alucinatoria en lo real del sujeto) del peronismo revolucionario, esto es, su rechazo en lo real (desapariciones) y retorno bajo un modo alucinatorio, es decir, como amenaza subversiva internacional, como marea del desorden, como nihilismo ateo, etc. En estos términos: analizamos el micro modo específico de una psicosis colectiva. Volver

 

6. Contextualizaremos la disputa al interior del peronismo entre el peronismo revolucionario (Montoneros, JP, etc) y la Burocracia Sindical (sindicalismo oficial, es decir, peronista); las relaciones de fuerza entre las entidades agrarias (SRA; FAA, CONIAGRO) y el Estado (con Perón en el poder y allí las disputas al interior del “movimiento”); algunas de estas entidades, como la SRA (Sociedad Rural Argentina), en directa representación política de la oligarquía pampeana, en articulación de ésta con las FFAA, y organización de una alianza de la fracción diversificada de la oligarquía pampeana con el capital extranjero, alianza que desplaza el plan de capitalismo asociado (alianza de la burguesía nacional (CGE) con el capital extranjero, propuesta por Perón en su tercer gobierno) e instaura el golpe de estado hacia marzo de 1976, según sugerimos y fundamentamos a partir de la lectura de la bibliografía citada. Volver

 

7. Cabe destacar que tanto el peronismo revolucionario como la burocracia sindical, en tantos proyectos políticos, no sólo omitieron, en la naturaleza de sus respectiva programática, la presencia de los terratenientes pampeanos en la producción industrial (la oligarquía diversificada conceptualizada por Basualdo, entre otros) sino que asumieron, lisa y llanamente, que esta clase social en su conjunto ya no era uno de los factores decisivos en el funcionamiento económico, ni uno de los integrantes fundamentales del poder dominante establecido en el país. Dicho en otros términos, no sólo no identificaron el rostro del enemigo político sino que lo desplazaron hacia “el imperialismo yanqui”, la clave de la alianza del capitalismo asociado que hubiese cerrado, definitivamente, el ciclo de alianzas de poder de ese viejo bloque dominante y abierto la consolidación efectiva de la burguesía nacional. Volver

 

8. Celestino Rodrigo trató de sincerar las variables macroeconómicas de una manera repentina: una devaluación del 160% para el tipo de cambio comercial y del 100% para el financiero; reducción del déficit fiscal con un reajuste tarifario, que alcanzó al 181% en el caso de la nafta; el precio de los transportes urbanos se incrementó un 75%; se reajustaron tasas de interés de los préstamos de bancos oficiales y se liberaban las correspondientes a depósitos a plazo fijo; etc. Volver

 

9. Esta información se encuentra en la edición actualizada a enero de 2003 de Historia Económica, Política y Social de la Argentina (1880-2000) de Mario Rapoport, en quien nos hemos basado para realizar este veloz racconto contextual. Volver

 

10. Ver nota 2. Volver

 

11. Proceso que, según Llach y Gerchunoff, comienza en 1964; teorización señalada por Fernando H. Cardoso en sus análisis sobre las contradicciones del desarrollo asociado; con el término “Asociado” se hace referencia a la incorporación de nuevos sectores propietarios al modelo de crecimiento dirigido por el capital monopolista extranjero, dicha incorporación no elimina las contradicciones, sino que plantea problemas inéditos en el plano de la dependencia tecnológica y la distribución del ingreso. Volver

 

12. La propuesta del peronismo revolucionario era anti-imperialista, no anti-oligárquico, es decir, su enemigo no era sino el imaginario de un poder ejercido exclusivamente por empresas extranjeras de origen yanqui ya que de “la oligarquía” se encargaría los trabajadores rurales y los pequeños y medianos productores enfrentados a los grandes propietarios. Volver

 

13. Sobre el concepto de “familia” agraria ver Irene Marrone y Mercedes Moyano Walter (2001). Volver

 

 

Bibliografía

 

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Leonardo Sai
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