Año IV, número 7, noviembre 2009    

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CONTRA VIENTO Y MAREA

 

Azucena Joffe

Universidad de Buenos Aires

 

 

CHACAREREAN teatre

 

Cuando aún sentíamos los coletazos de la debacle del 2001, de las espontáneas marchas con cacerolas, de las asambleas barriales, del corralito, de la pesificación, del exterminio producido por los bancos, el actor y autor Mauricio Dayud, comienza a imaginar para su obra Adentro, un ámbito temático, donde el espacio teatral (actor/ espectador) fuese uno sólo. Trabajadores y artistas comienzan a funcionar en cooperativas, como respuesta al desequilibrio económico que imperaba a nivel nacional. Y es así como surgieron otros espacios teatrales, donde poder hacer un teatro más económico, más artesanal, como la única forma de crear nuevas esperanzas. En enero del 2003, se inaugura Chacarerean Teatre. Manteniendo su estructura edilicia original conformada por un espacio de líneas simples, la antigua carpintería del barrio de Palermo -cuando aún no era Palermo Hollywood-, el emprendimiento de Martín Cortés, Mauricio Dayub, Gabriel Goity y Luis Sartor adopta el formato de teatro-bar.

 

Mauricio Dayud

 

Es imposible no recordar el éxito del El amateur (1997), por el cual recibe 17 premios. Autor emergente dentro del realismo reflexivo, lleva al escenario una visión idealista: la utopía de personajes populares, la búsqueda de lo particular. En Adentro (2003), el autor sostiene la misma productividad de la obra anterior: lo popular, lo particular, lo nacional. También esta pieza es aplaudida por la crítica y por el público.

 

Como actor, Dayub dio cuenta en las dos puestas anteriormente mencionadas, de una cuidadosa preparación física de acuerdo con el personaje, por ejemplo, pedalear y monologar por casi veinte minutos o su destreza en el manejo de las boleadoras.

 

4 Jinetes apocalípticos

 

La palabra apocalipsis proviene del griego apokálupsis, que significa revelación del futuro. Los cuatro jinetes bíblicos llegarían al mundo precediendo al Apocalipsis, un último intento por salvarlo de su propia destrucción. Ya que el hombre, por su incontrolable ambición de poder y riqueza, lo conduce al aniquilamiento total.

 

4 jinetes

4 Jinetes apocalípticos de José Pablo Feinmann nos revela a través de personajes cotidianos, la antropofagia de la condición humana y la pérdida total de los valores éticos, sociales, políticos:

 

La peste, el extravío de un hombre que no percibe que su propio hijo se ha matado con el arma que él compró, obsesionado por la seguridad y el miedo a perder su status social.


La muerte, la miseria humana de cinco ex militantes, que en un reencuentro, celebran frase o dichos, demasiados caros para nuestra sociedad.

 

El hambre, el sadismo del anfitrión en un macabro banquete, donde se encuentran representadas distintas esferas de la sociedad.

 

La guerra, la bestialización más depredadora, encarnada en un hombre de negocios el tristemente famoso 11 Septiembre de 2001.

 

En un crescendo vertiginoso, la puesta en escena interpela al público, con humor ácido toma temas de nuestra realidad globalizada hasta llegar al clímax, donde pareciera que la realidad supera la ficción.

 

Sí en las obras anteriores de Dayud, los personajes tenían un sueño casi imposible de realizar, en ésta, donde los personajes prefieren ignorar el horror que ellos mismo han construido, le corresponde al espectador rastrear, crear esa utopía que hoy debe ser universal.

 

En lo que respecta a la composición actoral, en 4 Jinetes apocalípticos se fusionan la preparación exhaustiva, -y de ésta comenta el actor que no fue tarea fácil debiendo duplicar el tiempo de ensayos-, y la subpartitura de Dayub, producto de su trayectoria en TV, cine y teatro. Esto le permitió construir a los personajes de forma acabada. Partiendo tanto del trabajo de la voz -con manejo de timbres, tonos y alturas- como también, de la utilización de los silencios. Conformando una voz polifónica que conlleva las voces de otros personajes imaginarios. De este modo, Dayub nos sugiere la edad, el sexo y la condición social y cultural de estos personajes.

 
Sí tenemos en cuenta que por el teatralismo del monólogo, que rompe con la convención teatral y confronta al actor con su público sin artificios, es difícil provocar la identificación del espectador. Sin embargo, la fuerza de estos personajes, a lo largo de los cuatro monólogos, va produciendo distintas experiencia en el espectador: lo cómico, lo trágico, lo repulsivo, lo horroroso.

 

En el monólogo la complicidad con el espectador se refuerza con una adecuada utilización de la mirada; recurso con el que Dayub nos conduce a que penetremos en el universo ficcional de la escena. (Pavis, 1998).

 

Desde la década del setenta, el monólogo tiene un importante espacio en el quehacer teatral. Al respecto, Beatriz Trastoy afirma que:

 

El monólogo es una construcción estética compleja en la que todo parece confluir: alarde narcisista en tanto desafío actoral, que ofrece la posibilidad de desplegar un virtuosismo interpretativo () Las obras de un solo intérprete, monológicas por definición, son también una opción más económica para los productores de espectáculos.

 

Por otro lado, Mauricio Dayud, autor, productor y actor, comprometido con la praxis social es un claro exponente de las nuevas condiciones de la producción teatral. No encontraremos una poética hegemónica, sino que estas circunstancias determinan el surgimiento de micropoéticas teatrales. Que, por un lado, proponen distintas concepciones semióticas de producción de sentidos y, por otro, propician lo grupal, el trabajo en equipo, la búsqueda de su perdida función social. En este sentido, Jorge Dubatti sostiene que:

 

Un dato fundamental de las nuevas condiciones culturales argentinas es el empobrecimiento, la pérdida de presupuestos y posibilidades laborales, con la consiguiente disminución del nivel de calidad de vida. La pauperización económica se encuentra en estrecha relación con las imposiciones de un mercado cultural que los teatristas no pueden ignorar en ninguno de los circuitos en los que trabajan. La autonomía del artista respecto del mercado, la industria cultural y las tensiones económicas dentro del campo intelectual (en sus diferentes grados de determinación y virulencia) no parece constituir hoy un tema a discutir: se acepta que de alguna manera esa autonomía no es ni pura ni ortodoxa y menos aún necesaria para la labor intelectual y artística.

 

Esta es la expresión de un teatro con la capacidad de resistir pero también de construir. Con la exigencia de un compromiso con lo inmediato, con lo microsocial y lo micropolítico. Un teatro producto de la crisis, de la marginalidad pero capaz de contribuir a la formación de subjetividades alternativas. La otra cara de la pauperización, del empobrecimiento, de los avances técnica.

 

Ficha técnica

 

Autor: José Pablo Feinmann; Elenco: Mauricio Dayub; Director: Luis Romero; Escenografía y Vestuario: Osvaldo Pettinari; Música: Federico Marrale; Iluminación: Fabián Reynoso; Coreografía: Noelia Leoncio; Asistente de Escenario: Fernando Lazzaroni; Resolución escénica: Luis Romero Mauricio Dayub, Sala: Chacarerean teatre.

 

 

Bibliografía:

 

Dubatti, Jorge, 2004. Teatralidad y cultura actual: la política del convivio teatral, en Revista Digital dram@teatro, n°12, mayo-agosto.

Pavis, Patrice, 1998. Diccionario del Teatro. Buenos Aires, Ediciones Paidós.

Trastoy, Beatriz, 2002. Teatro Autobiográfico. Los unipersonales de los 80 y 90 en la escena argentina. Buenos Aires, Ediciones Nueva Generación

 

 

 

Azucena Joffe
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